Vaca Muerta produce más con pozos cada vez más productivos
Vaca Muerta atraviesa una nueva etapa de desarrollo marcada por una mejora sostenida en la productividad de sus pozos y una reducción de los costos asociados a la actividad.
Durante el Neuquén Day 2026, el ministro de Energía y Recursos Naturales de Neuquén, Gustavo Medele, destacó la evolución técnica de la formación y señaló que los pozos conectados en los últimos años acumulan más petróleo y gas que aquellos desarrollados durante la primera etapa del shale.
La mejora está vinculada con la experiencia acumulada en perforación y fractura, cambios en la ingeniería y una optimización progresiva de los procesos de estimulación. El desarrollo de Vaca Muerta pasó así de una etapa inicial de altos costos hacia un esquema cada vez más industrializado.
La eficiencia empieza a reflejarse en los costos
La evolución técnica también permitió mejorar los valores de break even de los proyectos.
El proceso combina economía de escala, repetición de operaciones y mejora continua, factores que permiten reducir costos y aumentar la eficiencia de los desarrollos.
La actividad, además, se encamina hacia un ritmo cercano a 500 pozos conectados por año, de acuerdo con los indicadores presentados durante el encuentro.
El próximo desafío está fuera del pozo
El crecimiento de la productividad plantea ahora una nueva dificultad: contar con capacidad suficiente para evacuar y comercializar todo lo que Vaca Muerta puede producir.
Según Medele, la capacidad de evacuación y el acceso a nuevos mercados aparecen como restricciones para acelerar el desarrollo de la formación.
La infraestructura de transporte, junto con la logística y el costo de insumos como la arena utilizada para las fracturas, tendrá cada vez mayor peso sobre la competitividad del petróleo neuquino.
De una industria en aprendizaje a un modelo de escala
La evolución de Vaca Muerta también modificó la forma en que se desarrollan los yacimientos.
El esquema actual combina procesos repetitivos, economía de escala y mejora continua, en una dinámica que desde Neuquén describen como un “modelo de fábrica”.
Esta transformación permitió elevar la productividad y reducir costos de desarrollo, pero también incrementó las exigencias sobre el resto de la cadena de valor.
Más producción implica más infraestructura
El crecimiento de la producción genera mayor movimiento de insumos, residuos industriales, transporte y actividad económica en las localidades vinculadas con la cuenca.
Por eso, el desarrollo futuro no depende solamente del rendimiento de los pozos. También requiere infraestructura y servicios capaces de acompañar el crecimiento de toda la actividad.
La discusión sobre Vaca Muerta empieza así a cambiar de foco: ya no se trata únicamente de cuánto puede producir la formación, sino de cuánto cuesta llevar esa producción hasta los mercados.





