Vaca Muerta amplió su potencial petrolero

Vaca Muerta tiene un potencial de petróleo muy superior al que se estimaba hace poco más de una década. Un nuevo estudio elaborado por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), a pedido de la Secretaría de Energía de la Nación, estimó en 30.170 millones de barriles los recursos técnicamente recuperables de la formación.

La nueva estimación representa un incremento del 89% respecto del cálculo de referencia realizado en 2013 por la Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA).

El dato también tiene una importancia particular para Mendoza: el nuevo estudio incorporó formalmente la extensión de Vaca Muerta hacia el sur de la provincia, conocida como la lengua mendocina, ubicada principalmente en el área de Malargüe.

Un recurso que casi duplicó su estimación

El estudio establece tres escenarios para los recursos técnicamente recuperables.

La mejor estimación alcanza los 30.170 millones de barriles, mientras que el escenario bajo contempla 18.062 millones y el escenario alto llega a 45.050 millones de barriles.

Hasta el 31 de diciembre de 2024 se habían extraído aproximadamente 558 millones de barriles.

La comparación histórica muestra la magnitud del cambio: en 2013 se estimaban 16.220 millones de barriles y actualmente la cifra prácticamente se duplicó.

¿Por qué aumentó el potencial de Vaca Muerta?

El crecimiento de la estimación está relacionado con la evolución del conocimiento técnico sobre la formación y con los avances registrados durante más de una década de actividad.

Uno de los factores fue la ampliación del área considerada comercialmente perforable, que creció 22% con la incorporación formal del sur mendocino y sectores del margen de Río Negro.

También aumentó un 39% el espesor de roca considerado apto para perforaciones horizontales, debido al conocimiento obtenido a partir de nuevos pozos.

A esto se suma una mejora del 54% en el factor de recuperación, relacionada con pozos más largos, una mejor distribución entre perforaciones y avances en las técnicas de fractura hidráulica.

Mendoza entra formalmente al mapa de Vaca Muerta

La incorporación de Malargüe al nuevo cálculo llega mientras la provincia ya avanza con trabajos exploratorios.

En el sur mendocino, YPF desarrolla actividades en los bloques Paso de las Bardas Norte y CN-VII A.

La primera etapa demandó una inversión superior a US$ 17 millones, con la perforación de un pozo vertical y posteriormente ramas horizontales de aproximadamente 1.000 metros.

Los resultados permitieron identificar crudo liviano y avanzar hacia una nueva etapa exploratoria, que contempla otros US$ 30 millones de inversión y pozos horizontales de hasta 2.500 metros.

Según la información publicada, si los resultados confirman la existencia de otro nivel de perforación aprovechable, el potencial estimado por la empresa podría alcanzar hasta 122 pozos productivos adicionales en CN-VII A.

También avanza la exploración en Cañadón Amarillo

Otro proyecto se desarrolla a pocos kilómetros de allí.

La UTE integrada por Quintana Energy y TSB lleva adelante un programa piloto no convencional en Cañadón Amarillo.

El proyecto contempla una inversión comprometida de US$ 44 millones durante los primeros tres años y comenzó con una campaña de sísmica 3D sobre aproximadamente 202,5 kilómetros cuadrados.

El objetivo es obtener mayor información sobre las estructuras geológicas y determinar la ubicación de futuros pozos.

Si los resultados confirman la viabilidad técnica y económica del desarrollo, la inversión contingente podría alcanzar los US$ 1.350 millones.

Un nuevo escenario para la región

La nueva estimación del IAPG modifica la dimensión con la que se analiza el futuro de Vaca Muerta.

El crecimiento del área potencial, el mayor conocimiento de la formación y las mejoras tecnológicas en perforación y fractura permitieron elevar significativamente los recursos considerados técnicamente recuperables.

Para Mendoza, además, significa una incorporación formal al mapa de Vaca Muerta, mientras continúan las tareas destinadas a determinar cuánto de ese potencial puede transformarse en producción efectiva.

La diferencia entre los recursos estimados y las inversiones que finalmente se concretan dependerá de los resultados de la exploración y de la viabilidad técnica y económica de cada proyecto.