Resolver el alojamiento desde el diseño

Para una empresa que necesita alojar personal cerca de sus operaciones o un desarrollador que proyecta unidades de alquiler en Vaca Muerta, la primera decisión es cómo se va a usar el espacio. La cantidad de ocupantes, la duración de las estadías y la posibilidad de sumar unidades más adelante ayudan a definir la distribución y a prever qué necesita el terreno.

Polo Arquitectura aborda esas definiciones desde su taller en Ezeiza, provincia de Buenos Aires. Su equipo reúne profesionales de la arquitectura, el diseño industrial, el interiorismo y el paisajismo. Utiliza contenedores marítimos como base estructural y abarca desde el diseño y la fabricación en taller hasta el traslado y el montaje en el predio.

Tres modelos que sirven como punto de partida

Fachada de vivienda modular de Polo Arquitectura

  • Polo Corbeta, de 30 m².
  • Polo Fragata, de 45 m².
  • Polo Crucero, de 60 m².

A partir de esos modelos, el estudio ajusta la distribución, las dimensiones y las terminaciones según el proyecto. También puede ampliar el ancho del contenedor hasta 3,40 metros, lo que abre otras posibilidades para organizar los ambientes.

En un alojamiento para personal, por ejemplo, la cantidad de dormitorios y la relación entre la cocina y los espacios comunes son decisiones que conviene tomar antes de fabricar. El estudio también diseña pérgolas, decks y sobretechos, y desarrolla propuestas de paisajismo para los espacios exteriores.

Vivienda modular con deck y pérgola de madera

Qué se fabrica en taller y qué se prepara en el terreno

Según Polo Arquitectura, las unidades salen del taller con las terminaciones interiores, los artefactos de iluminación y los accesorios de baño instalados. En destino se realiza el montaje y se conectan los servicios. Para cotizar el proyecto completo, conviene definir desde el inicio las bases y la infraestructura que necesita el lote, además del acceso para el traslado y la instalación de los módulos.

Interior de vivienda modular con cocina y estar

La exposición al viento y las variaciones de temperatura son condiciones que conviene considerar al diseñar para la región. Entre las opciones del estudio está la doble aislación térmica. Combina celulosa proyectada en el interior del contenedor con una envolvente exterior que puede incluir una cámara de aire, aislantes y revestimientos. La configuración se define según el emplazamiento y el uso de la vivienda.

Cómo prever una ampliación

La combinación de módulos permite estudiar viviendas de dos plantas y conjuntos de departamentos. Si el proyecto se va a desarrollar por etapas, la distribución inicial puede prever dónde se sumarían nuevas unidades y cómo se conectarían a los servicios.

La fabricación en taller también permite evaluar qué tareas pueden avanzar en paralelo con la preparación del predio. Para organizar ese trabajo, primero hay que definir las condiciones del lote, los permisos, las fundaciones y las conexiones.

Una consulta técnica puede empezar con tres datos: dónde se instalará el proyecto, cuántas personas usarán cada unidad y si se prevé una ampliación. Con esa información, el estudio puede evaluar un modelo de referencia o plantear una configuración a medida.

Contacto

Polo Arquitectura · Juan Martín Clos, arquitecto UBA
Ezeiza, provincia de Buenos Aires