¿Por qué falta gas si Vaca Muerta produce cada vez más?
El crecimiento de la producción de gas natural en Vaca Muerta posicionó a Argentina en niveles históricos de extracción. Sin embargo, durante los meses de mayor consumo invernal vuelven a aparecer restricciones para algunos usuarios industriales y estaciones de GNC, además de la necesidad de importar Gas Natural Licuado (GNL).
A simple vista parece una contradicción, pero especialistas del sector coinciden en que el problema no está en la producción sino en la capacidad del sistema para transportar y distribuir el gas hacia los principales centros de consumo.
Récord de producción, pero demanda aún mayor
Actualmente la producción nacional ronda los 140 millones de metros cúbicos diarios, impulsada principalmente por el desarrollo de Vaca Muerta. Sin embargo, durante los picos de frío la demanda puede superar los 180 millones de metros cúbicos diarios, generando un déficit temporal que debe cubrirse mediante importaciones.
Para compensar esa diferencia, Argentina recurre principalmente al GNL importado a través de la terminal de Escobar, además de otros aportes regionales cuando las condiciones del mercado lo permiten.
El cuello de botella está en la infraestructura
Diversos analistas sostienen que el principal desafío ya no es producir más gas, sino ampliar la infraestructura de transporte.
La capacidad de los gasoductos y de las obras complementarias todavía no acompaña el ritmo de crecimiento que registra Vaca Muerta, lo que limita el volumen que puede llegar a los grandes centros urbanos e industriales durante los momentos de máxima demanda.
¿Quiénes son los primeros afectados?
Cuando el consumo alcanza niveles críticos, el sistema energético argentino prioriza el abastecimiento de:
Hogares.
Hospitales.
Escuelas.
Servicios esenciales.
En cambio, los contratos interrumpibles —utilizados por parte de la industria y numerosas estaciones de GNC— son los primeros en sufrir restricciones temporales de suministro.
El desafío para los próximos años
El crecimiento sostenido de Vaca Muerta abre una oportunidad estratégica para consolidar a Argentina como exportador de energía. Sin embargo, especialistas advierten que ese potencial dependerá de la ampliación de gasoductos, plantas compresoras y otras obras de infraestructura que permitan transportar mayores volúmenes hacia el mercado interno y los mercados de exportación.
Mientras tanto, el sistema energético continúa enfrentando una paradoja: producir cada vez más gas y, al mismo tiempo, necesitar importaciones para cubrir los picos de demanda del invierno.





