Del petróleo y el gas hacia nuevas actividades
El crecimiento de Vaca Muerta ya no se mide solamente por la cantidad de pozos, producción o inversiones hidrocarburíferas. En Neuquén también empieza a observarse un proceso paralelo: utilizar parte de los recursos generados por la actividad energética para desarrollar infraestructura y ampliar otras actividades productivas.
Uno de los proyectos que avanza en esa dirección es el desarrollo de sistemas de riego en la región de Vaca Muerta. El Gobierno provincial trabaja junto con empresas operadoras para poner nuevas hectáreas bajo riego y evaluar qué actividades agrícolas y ganaderas pueden desarrollarse en esas superficies.
La infraestructura como punto de conexión
El desafío es que el crecimiento energético necesita infraestructura que acompañe la expansión de la actividad.
En las últimas semanas, la Provincia avanzó con proyectos para pavimentar y repavimentar corredores estratégicos vinculados con Vaca Muerta. Entre ellos aparecen las rutas provinciales 8 y 51, cuyos proyectos ejecutivos contemplan en conjunto 141 kilómetros de obras.
Además, existe un acuerdo con empresas operadoras para prefinanciar obras viales por alrededor de 160 kilómetros de pavimentación y repavimentación, utilizando posteriormente mecanismos vinculados con regalías y peajes.
Una nueva etapa para el ecosistema
La expansión de Vaca Muerta genera así una cadena de necesidades que excede al yacimiento: rutas, transporte, servicios, infraestructura energética, agua, conectividad, logística y nuevas actividades productivas.
Para las empresas proveedoras, esto significa que el crecimiento del sector puede abrir oportunidades en múltiples áreas, incluso en actividades que no están directamente relacionadas con la perforación.
El propio Gobierno neuquino plantea que los recursos provenientes de la actividad hidrocarburífera pueden utilizarse para generar nuevas actividades económicas y ampliar las posibilidades productivas de la provincia.
Vaca Muerta como motor de un ecosistema más amplio
El desafío para los próximos años será transformar el crecimiento de la producción energética en infraestructura, servicios y nuevas capacidades productivas.
Y ahí aparece una de las claves para entender la próxima etapa de Vaca Muerta: no solamente qué se produce debajo de la tierra, sino todo lo que comienza a desarrollarse alrededor de esa producción.





