Tres obras que están cambiando las rutas alrededor de Vaca Muerta
Cuando se habla del crecimiento de Vaca Muerta, la conversación suele concentrarse en pozos, producción, inversiones y exportaciones.
Pero hay otra parte de la expansión que ocurre lejos de las locaciones petroleras: las rutas que permiten que personas, equipos, insumos y vehículos lleguen hasta donde la actividad los necesita.
Esta semana, Vialidad Provincial de Neuquén informó que tres frentes de obra avanzan simultáneamente en una zona vinculada con el desarrollo energético y productivo de la provincia.
Se trata de una nueva rotonda en el encuentro de las rutas provinciales 7 y 5, la pavimentación del primer tramo de la ruta 7 en el sector conocido como Cortaderas y un nuevo puente sobre el arroyo Carranza.
No son obras aisladas.
Forman parte de una infraestructura que busca acompañar una actividad que necesita mover cada vez más personas, vehículos y cargas.
Tres obras, un mismo corredor
Uno de los puntos de intervención está ubicado en la intersección de las rutas provinciales 7 y 5.
Allí se construye una nueva rotonda vinculada con la pavimentación del primer tramo de la ruta provincial 7, en el sector denominado Cortaderas.
La primera etapa contempla 20 kilómetros, desde el empalme con la ruta provincial 5, donde actualmente se ejecuta la rotonda.
La ruta 7 tendrá una extensión proyectada de 116 kilómetros, desde la zona de Punta Carranza hasta su conexión con la ruta nacional 40, en el paraje Auquinco.
Según informó Vialidad Provincial, la obra completa permitirá reducir en aproximadamente 100 kilómetros el recorrido asfaltado entre la Confluencia y el norte neuquino.
Ese dato permite entender la dimensión logística de la obra.
No se trata solamente de construir una ruta.
Se trata de modificar la forma en que se conectan distintas zonas de la provincia.
El puente que busca resolver otro punto crítico
A pocos kilómetros también avanza una segunda intervención sobre la ruta provincial 5.
Es el nuevo puente sobre el arroyo Carranza.
Para poder ejecutar la obra fue necesario realizar previamente un movimiento de suelo y construir un desvío paralelo que permita mantener la circulación durante los trabajos.
El proyecto contempla un puente de 120 metros de longitud sobre el actual badén Norte.
En el badén Sur se construirán además dos alcantarillas y muros de ala para completar las estructuras de ingreso y salida.
¿Por qué importa una obra de este tipo?
Porque los corredores utilizados por la actividad energética necesitan mantener condiciones de circulación incluso frente a situaciones climáticas que pueden afectar el tránsito.
La infraestructura vial no solamente tiene que permitir circular.
También tiene que aportar seguridad y continuidad operativa.
¿Qué cambia cuando estas obras terminan?
El impacto más evidente está en los tiempos y condiciones de circulación.
Pero la consecuencia puede ser más amplia.
Una mejor conexión vial facilita el movimiento de:
vehículos particulares;
transporte de cargas;
equipos;
trabajadores;
servicios;
proveedores;
insumos para la actividad energética.
En una región donde la actividad productiva continúa expandiéndose, cada mejora en la conectividad puede modificar la forma en que se organiza la logística.
Y eso también alcanza a empresas que no producen petróleo ni gas.
La otra cara de Vaca Muerta
Acá aparece una cuestión que muchas veces queda fuera de las noticias sobre producción.
Vaca Muerta necesita una infraestructura propia de una actividad que está creciendo en escala.
No alcanza con perforar.
Hay que poder llegar.
Hay que transportar.
Hay que mantener los corredores.
Hay que conectar localidades.
Hay que garantizar servicios.
Y hay que adaptar la infraestructura existente a mayores niveles de actividad.
Por eso, las rutas forman parte de la cadena energética aunque no estén dentro de una locación petrolera.
Una demanda que también genera trabajo para proveedores
Cada obra de infraestructura moviliza una cadena de actividades.
Construcción.
Ingeniería.
Movimiento de suelo.
Pavimentación.
Hormigón.
Metalurgia.
Transporte.
Maquinaria.
Señalización.
Seguridad.
Mantenimiento.
Servicios profesionales.
Esto significa que el crecimiento de Vaca Muerta también puede generar actividad para empresas que forman parte de sectores industriales y de servicios vinculados con la infraestructura.
La expansión del ecosistema no ocurre solamente dentro del yacimiento.
También se construye alrededor de él.
Neuquén tiene 2.050 kilómetros de rutas en intervención
La obra forma parte de un programa vial más amplio.
Según Vialidad Provincial, actualmente se intervienen 2.050 kilómetros de rutas en todo Neuquén, entre obras inauguradas, ejecutadas y proyectadas. El objetivo es mejorar la accesibilidad, fortalecer la conectividad e integrar las distintas regiones de la provincia.
Dentro de ese escenario, la infraestructura asociada a Vaca Muerta adquiere una importancia particular por la intensidad de la actividad productiva y logística de la región.
La infraestructura también cuenta la historia de Vaca Muerta
Hay una manera sencilla de observar el crecimiento de Vaca Muerta.
No mirar solamente cuántos barriles produce.
Mirar también qué se está construyendo para poder sostener esa producción.
Rutas.
Puentes.
Gasoductos.
Oleoductos.
Plantas.
Redes eléctricas.
Viviendas.
Servicios.
Centros logísticos.
Cada una de esas obras cuenta una parte diferente de la misma transformación.
Las tres obras que hoy avanzan sobre este corredor muestran justamente eso: el desarrollo energético también está modificando la infraestructura que conecta los territorios donde ocurre.
Y esa infraestructura será cada vez más importante para la próxima etapa de crecimiento.





