Venezuela busca modernizar su industria petrolera con tecnología

La transformación digital empieza a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de la industria energética latinoamericana.

SLB firmó un acuerdo marco de largo plazo con Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) para colaborar en la modernización del sector de petróleo y gas del país.

El entendimiento contempla cooperación en exploración, desarrollo de campos, producción, digitalización y formación de personal.

La inteligencia artificial entra en la agenda

Uno de los ejes centrales del acuerdo es la incorporación de capacidades digitales e inteligencia artificial.

La intención es utilizar tecnología para mejorar la ejecución de operaciones y acompañar la recuperación y modernización de activos hidrocarburíferos.

El acuerdo no detalla todavía proyectos individuales ni montos específicos de inversión.

Funciona como un marco para desarrollar futuras iniciativas entre ambas compañías.

De producir más a operar mejor

La digitalización puede intervenir en distintas etapas del negocio:

  • análisis de reservorios;

  • planificación de pozos;

  • monitoreo de producción;

  • mantenimiento;

  • optimización de activos;

  • procesamiento de información;

  • soporte a decisiones operativas.

En una industria madura como la venezolana, mejorar el desempeño de instalaciones existentes puede ser tan importante como desarrollar nuevos proyectos.

SLB lleva 97 años en Venezuela

La relación entre SLB y Venezuela no comienza con este acuerdo.

La compañía destacó que mantiene presencia ininterrumpida en el país desde hace 97 años.

Ese conocimiento acumulado de los campos, la infraestructura y las condiciones operativas puede convertirse en una ventaja a la hora de implementar nuevas herramientas tecnológicas.

Capacitación como parte de la estrategia

El acuerdo también incluye formación y desarrollo de la fuerza laboral.

Esto resulta relevante porque la transformación digital no depende únicamente del software.

También necesita técnicos, ingenieros y operadores capaces de incorporar nuevas herramientas dentro de operaciones reales.

Tecnología sin capacidades locales no alcanza

A medida que el Oil & Gas incorpora más automatización e inteligencia artificial, las empresas necesitan desarrollar perfiles con conocimientos tanto industriales como digitales.

El acuerdo entre SLB y PDVSA incluye precisamente ese componente.

Qué lectura deja para Vaca Muerta

El caso venezolano tiene una lectura interesante para Argentina.

Vaca Muerta se encuentra en una etapa diferente: su desafío principal es escalar producción e infraestructura.

Pero al mismo tiempo está incorporando cada vez más automatización, datos y herramientas digitales.

La comparación muestra que la tecnología está ganando terreno tanto en yacimientos maduros como en desarrollos shale.

La productividad también se juega en los datos

En Vaca Muerta, cada pozo genera enormes cantidades de información sobre perforación, fractura, producción y comportamiento del reservorio.

La capacidad de analizar esos datos puede ayudar a:

  • reducir tiempos;

  • anticipar fallas;

  • optimizar producción;

  • mejorar diseños;

  • reducir costos;

  • estandarizar operaciones.

Por eso, la competencia dentro del upstream empieza a tener una dimensión cada vez más tecnológica.

Un movimiento regional hacia la digitalización

SLB trabaja en múltiples mercados de América Latina y del mundo.

El acuerdo con PDVSA muestra cómo las grandes compañías de servicios están ampliando su rol.

Ya no ofrecen únicamente equipos o servicios de campo.

También participan en:

tecnología + datos + automatización + inteligencia artificial + formación.

La industria petrolera cambia de perfil

Durante décadas, la innovación del Oil & Gas estuvo asociada principalmente con nuevas técnicas de perforación y producción.

Ahora aparece una segunda capa.

La industria empieza a utilizar inteligencia artificial y plataformas digitales para decidir mejor, operar más rápido y aprovechar activos existentes.

Venezuela busca incorporarse a esa transformación.

Y para Vaca Muerta, el mensaje es claro: la próxima ventaja competitiva no dependerá solamente del subsuelo, sino también de quién pueda convertir mejor los datos en decisiones operativas.