Pampa Energía avanza con una inversión de US$2.700 millones
Pampa Energía avanza con uno de los proyectos industriales de mayor escala vinculados con la transformación del gas de Vaca Muerta en productos de mayor valor agregado.
La compañía proyecta una inversión de US$2.693 millones para construir en Bahía Blanca un complejo industrial destinado a la producción de fertilizantes.
El proyecto fue incorporado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y declarado Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo.
La iniciativa busca utilizar gas natural proveniente de la formación neuquina para producir amoníaco y urea, generando una nueva cadena industrial entre Vaca Muerta, Bahía Blanca y el sector agropecuario.
Una mega planta de urea en Bahía Blanca
El complejo se instalará sobre aproximadamente 80 hectáreas en el Puerto de Ingeniero White, dentro del área industrial y portuaria de Bahía Blanca.
La planta tendrá una capacidad proyectada de 2,1 millones de toneladas de urea por año.
El complejo estará integrado por dos plantas de urea granulada, cada una con capacidad para producir 3.000 toneladas diarias, además de una planta de amoníaco con una capacidad de 3.450 toneladas por día.
La puesta en marcha está prevista para fines de 2029, una vez completadas las etapas de ingeniería, adquisición de equipos, construcción, montaje y comisionado.
Del gas de Vaca Muerta a los fertilizantes
Uno de los principales aspectos estratégicos del proyecto es la posibilidad de darle un destino industrial al gas producido en Vaca Muerta.
El crecimiento de la producción gasífera de la formación neuquina genera la necesidad de ampliar los mercados capaces de absorber esos volúmenes y desarrollar nuevas alternativas de utilización.
En este contexto, la producción de fertilizantes permite transformar el gas natural en un producto industrial de mayor valor agregado.
La cadena conecta directamente:
Vaca Muerta → gas natural → amoníaco → urea → agroindustria
De esta manera, el proyecto busca integrar la expansión energética con una actividad central para la economía argentina.
Sustituir importaciones y generar exportaciones
La planta tendrá como uno de sus objetivos abastecer una parte significativa de la demanda argentina de fertilizantes nitrogenados.
Argentina mantiene una importante dependencia de las importaciones de urea. De acuerdo con la información asociada al proyecto, actualmente se importan alrededor de 1,3 millones de toneladas anuales.
La nueva capacidad productiva permitiría reducir esa dependencia y, al mismo tiempo, generar excedentes destinados a mercados internacionales.
Las estimaciones del proyecto apuntan a generar un impacto cercano a US$1.000 millones anuales entre sustitución de importaciones y exportaciones.
Brasil aparece además como uno de los mercados potenciales para la producción.
Una inversión dividida en dos grandes etapas
La inversión total de US$2.693 millones se ejecutará en dos etapas.
La primera contempla un desembolso de aproximadamente US$1.105 millones hasta diciembre de 2027, concentrado principalmente en ingeniería y adquisición de equipamiento.
La segunda etapa requerirá otros US$1.588 millones entre 2028 y diciembre de 2029 y estará vinculada con el montaje, comisionado y puesta en marcha de las instalaciones.
Además, la documentación oficial establece compromisos de inversión en activos computables durante los primeros años de vigencia del RIGI.
Tecnimont y SACDE estarán a cargo de la construcción
La ejecución del proyecto se realizará bajo un esquema de contrato llave en mano.
La ingeniería y gestión de compras estarán a cargo de Tecnimont, mientras que SACDE participará en la construcción.
El contrato EPC fue firmado el 17 de julio de 2026 e incluye componentes nacionales e internacionales.
Según la documentación oficial, aproximadamente el 46% de la inversión corresponderá a componentes offshore, principalmente equipos y tecnología que actualmente no cuentan con oferta local.
Bahía Blanca como polo industrial
La ubicación del proyecto es estratégica.
El área de Ingeniero White y el Puerto de Bahía Blanca cuenta con infraestructura industrial y portuaria que permitirá tanto el abastecimiento del complejo como el despacho de la producción hacia otros mercados.
La conexión con los gasoductos de la región también será fundamental para garantizar el suministro de gas natural necesario para la operación.
La localización permite, además, vincular la producción de gas de Vaca Muerta con una infraestructura industrial y portuaria preparada para grandes volúmenes de producción y exportación.
Una nueva cadena de valor para Vaca Muerta
El proyecto de Pampa Energía representa una evolución en el desarrollo de Vaca Muerta.
La formación neuquina deja de ser solamente una fuente de petróleo y gas para convertirse también en el origen de materias primas destinadas a nuevas industrias.
La producción de fertilizantes puede generar oportunidades para:
Ingeniería.
Construcción.
Montajes industriales.
Metalmecánica.
Logística.
Transporte.
Mantenimiento.
Seguridad industrial.
Tecnología.
Servicios especializados.
Esto amplía el universo de empresas que pueden participar de la cadena de valor asociada al desarrollo energético.
Empleo e impacto industrial
Además del impacto energético y comercial, la construcción del complejo tendrá efectos sobre la actividad industrial y el empleo.
Las estimaciones oficiales contemplan alrededor de 4.800 puestos de trabajo durante la etapa de construcción.
Una vez que la planta entre en operación también se generará demanda vinculada con mantenimiento, servicios industriales, logística y comercialización de los fertilizantes.
El proyecto también establece que las obras realizadas en Argentina serán contratadas con proveedores locales, aunque una parte del equipamiento tecnológico deberá ser adquirida en el exterior.
Vaca Muerta busca generar más valor agregado
La inversión de Pampa Energía muestra una de las principales oportunidades que plantea el crecimiento de Vaca Muerta: industrializar una mayor proporción de los recursos producidos en la Argentina.
El objetivo ya no pasa únicamente por producir más gas, sino por desarrollar industrias capaces de utilizarlo como materia prima.
En el caso de los fertilizantes, la cadena puede generar simultáneamente:
Sustitución de importaciones.
Exportaciones.
Generación de divisas.
Desarrollo industrial.
Nuevos proveedores.
Empleo.
Mayor valor agregado.
Con una inversión de casi US$2.700 millones, Pampa Energía busca convertir parte del gas de Vaca Muerta en fertilizantes y posicionar a Bahía Blanca como un nuevo nodo industrial vinculado con la energía y el agro.





